En un día como hoy, “Día Internacional de la Mujer” (anteriormente llamado “Día de la Mujer Trabajadora”), se me contraponen muchos pensamientos y sentimientos.
Primero: Menos mal que se ha dejado de llamar “… de la Mujer Trabajadora”, porque la mujer es trabajadora desde que la mujer es que mujer.
Segundo: Parece que es un día en el que hay que felicitar a las mujeres (de hecho hoy muchos hombres y mujeres me han felicitado). Y la verdad me quedo con cara de no saber que decir, porque pienso que es un día más bien triste.
Me explico:
Por supuesto que me parece bien que se conmemore la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona (derecho a voto). Lo que no me parece bien es que se siga felicitando a las mujeres este día, en el que año tras año se recuerda la desigualdad que hay entre hombres y mujeres, se pone sobre la mesa la realidad de la mujer en muchas sociedades, se hace recuento de la cantidad de víctimas de violencia de género que sigue habiendo, se recuerda las diferencias salariales que siguen existiendo, etc., etc., etc….
¿Se le ocurriría a alguien felicitar a cualquiera de las mujeres que hay en el mundo de las que a día de hoy, 8 de marzo de 2011, todavía no tienen ningún tipo de derecho, sino sólo obligaciones para con los hombres de su familia? Supongo que nadie, o pocos, tendrían el cinismo necesario para poder felicitar a estas mujeres a las que la sociedad masculina que las rodea las consideran poco más que un animal.
Esto puede resultar un poco duro, pero es una realidad que se sigue viviendo en países como Yemen, Omán, Bahréin y muchos más.
El hecho de que se siga celebrando este día, ya es una tristeza, porque significa que la igualdad todavía no es una realidad. Pocos o nadie celebran la conquista del derecho al voto de los trabajadores varones en 1848 (eso ya es una realidad).
La cuestión es que todos tenemos que ser conscientes de que todavía no hay igualdad social entre géneros. Y esta desigualdad social es contra la que hay que luchar. La desigualdad social es consecuencia de desigualdad natural, y con natural quiero decir que es una diferencia de la Naturaleza. No tenemos que olvidar que somos animales, racionales, pero animales al fin y al cabo. Y como en cualquier otra especie existen diferentes comportamientos, reacciones, procesos cerebrales, intuiciones, sentimientos, hormonas, etc… en las hembras y en los machos.
Por ello hay que educar a la sociedad (de padres a hijos, de profesores a alumnos, de medios de comunicación a espectadores, de políticos a empresarios …) a entender que lo normal es que una madre deje su trabajo durante seis meses o un año para amamantar a su hijo, para que se sienta protegido, para que estimule sus instintos, para estar con él… a entender que no pasa nada si es el padre es el que quiere pasar ese tiempo con su hijo, que lo normal es mantener una casa entre todos los que viven en esa casa, no que unos lleven el peso y otros ayuden. Hay que educar a admirarnos y respetarnos entre hombres y mujeres.
Una cuestión que he oído en varios programas de radio durante el día de hoy, discriminación positiva, ¿a favor o en contra? Si por discriminación positiva entiendo liberar a mujeres de ser apedreadas por el sólo hecho de tener un amante y ser mujeres, pues entonces, a favor. Si por discriminación positiva entiendo que a la hora de coger una baja maternal en el trabajo el empresario puede contratar a otra persona sin ningún gasto, o recibir una subvención por el trastorno que se pueda producir en el rendimiento del puesto de trabajo, pues entonces también a favor.
Mientras exista una situación de desigualdad, sí a la discriminación positiva.
Muchas gracias a todas las mujeres que lucharon para conseguir lo que algunas mujeres tenemos hoy.
Hoy podemos y deberíamos luchar hombres y mujeres por las que todavía no han conseguido nada.
Natalia Muñoz Ibáñez.-



9 de marzo del 2011 a las 0:06
En casi todo de acuerdo.
Yo mismo he hecho una felicitación general en mi perfil de Facebook que no entiendo muy bien por qué la he hecho. Nunca me han gustado estos días porque entiendo que son un signo de debilidad, como lo es la discriminación positiva, no el sentido que tú dices, ya que yo no entiendo que en esos dos ejemplos exista una discriminación positiva. Ésta tan sólo se puede dar cuando existe la posibilidad de conquista de un objetivo por parte de dos personas de diferente sexo, varón y mujer, y se da preeminencia a uno sobre el otro para compensar las desigualdades y dificultades que una ha sorteado respecto a la otra. En esos dos ejemplos no se da esa posibilidad para los dos sexos. Se trataría, efectivamente, de una medida que impida que la mujer pueda ser obviada en el mundo laboral, en el segundo caso, y una mera puesta en marcha de ejecución de los derechos fundamentales que nos ampara a todos los seres humanos, por el mero hecho de serlo, en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1958.
Discriminación positiva es cuando “papá Estado” nos dice que tenemos que tener una cuota paritaria en los consejos de administración de las empresas, o que una ley penal trata de forma desigual las consecuencias jurídicas para el autor de un delito dependiendo de si el mismo delito lo ha realizado un varón o una mujer, esa es la discriminación positiva, y eso lo único que fomenta es una desigualdad legal y una inseguridad jurídica impresionante.
Has hablado de que somos animales, efectivamente. Eso somos. Y a veces, en este halo de racionalidad que todo lo envuelve desde la Revolución Francesa,( antes ya se habían dictado la Declaración de Hombres Buenos de Virginia, 1746, auténtico primer documento declarativo democrático en la Historia, sufragio incluído, cómo son estos Yankis), nos olvidamos de lo primario y de los deseos animales que tenemos, ¡ojo! la racionalidad es una parte más de la Naturaleza del ser humano, pero me refiero a deseos fisiológicos, de ámbitos primarios, necesidades de primer orden, como diría Kelsen en su modelo de Piramide, y las diferencias existentes en este ámbito entre los dos sexos que plagan la Tierra de humanos.
A esto hay que atender, y asumirlo, lo primero, y trabajar en este sentido con medidas que nos permitan a todos conllevar esta vida de la forma más animal posible dentro de un orden racional de una manera igual, con independencia del sexo.
Es decir, nos toca currar a todos, y mucho, en este sentido, pero por favor, sin cantinelas precipitadas ni cansinas, que lo único que pueden conseguir es la nadería más absoluta, la decadencia de una idea y la estupidez supina jaleada por una población adocenada y dócil incapaz de ver que el rey va desnudo.
Un abrazo muy fuerte.
9 de marzo del 2011 a las 0:06
Muy bueno Nata, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, nunca me ha acabado de convencer eso del dia de la mujer, el dia del orgullo gay…, porque por desgracia, hoy en dia, todavia es necesario este tipo de reivindicaciones, pero la igualdad llegara el dia que no tengamos que hacerlas.
Por cierto Mio Ruy, ¿¿como puede ser que semejante entrada sea un comentario y no una noticia??. Gañan que eres un gañan.
9 de marzo del 2011 a las 0:06
Muy deacuerdo contigo Nata, es mas yo llevo muuuchos años negandome a felicitar esta clase de cosas-dias ya que considero que no ayuda en nada a las mujeres.